Por alguna extraña razón, salir de casa a alta horas de la madrugada, ya no me molestaba.
Me había hecho adicto al exquicito olor de la panadería, al café recién hecho y a las rebanadas de pan con mermelada que la gente en la calle tomaba a toda prisa.
Mi estudio no se encuentra muy lejos del centro de la ciudad de Nueva York, puedo ir andando si así lo prefiero, aunque quizás alguna vez me viese obligado a coger el autobus, los vagabundos son de esas cosas en las que no me importa perder algún dólar de mi sueldo.
Tiene una entrada poco similar, una puerta de madera pintada de color blanco, con algunos dibujos hechos por gamberros que aún no tengo el placer de conocer. Tener veinticinco años ya es una responsabilidad, sobretodo al marchar de Irlanda.. echo de menos aquellas tierras. Sin embargo, no dudo cada día en reunir el dinero que me sobra del almuerzo para visitarlas. Suelo salir a las tres de la tarde, soy arquitecto en una empresa que hasta ahora no es muy conocida, pero me alegra tener el suficiente dinero para llevar acabo las tareas de mi piso, el cuál comparto con mi querido "Babs", un pájaro poco común que viejos amigos me regalaron por navidad, y siendo ya verano y que aún esté vivo, es un milagro. No suelen durarme mucho las mascotas, el estrés de saber que tengo que realizar un dibujo arquitectónico para cinco días después de que me lo pidan me deja sin tiempo.
Siempre fui de buenas notas en el instituto, sin contar las veces que me encerraban en los baños por no querer compartir mis apuntes. Los profesores me adoraban, sin tener en cuenta el de gimnasia, que parecía que me odiara. Fui un niño de mucha suerte, por así llamarla.. Mis padres no eran precisamente de pocos lujos, muchos me envidiaban en el colegio por esto, pero mis padres se separaron hace tiempo, cuando yo solo era un niño. Lo único por lo que se acercan el uno al otro es por negocios.
Siendo jóvenes tuvieron el sueño de crear una empresa de sombreros y gabinas de telefono antiguas, soy de esas pocas personas que pueden presumir de tener una vieja gabina de Londres en su salón. Respecto a los sombreros.. solo se venden para perros, mi madre tiene un gran cariño por estos animales, a los que yo soy alérgico. Mi padre vive en Irlanda vendiendo estas gabinas, con su propia empresa, ganando un dinero con el que se puede permitir vivir en una casa de cinco pisos con sus escaleras de mármol y sus grandes y cómodos sillones de lujo. Mi madre, vive en Nueva York, es mi único familiar cercano. Vende estos sombreros en una lujosa tienda a la que puso el nombre de "Doghat". El color que viste su tienda es el amarillo, con tonos rosados en cada esquina. Solo visité su tienda una vez, fue la segunda vez que me llevaron al hospital por la alérgia, contando aquella vez que mi tío Stephen me regaló un perro por mi cumpleaños, no tenía ni idea siquiera de cuando era mi cumpleaños, porque sin duda se equivocó de fecha.
Nací un 26 de Abril en el viejo hospital de Irlanda "Bon Secours" un hospital privado en el que también nació el resto de mi familia. Mi nombre es Trevor, Trevor O' Connell y mantengo una promesa que me es difícil mantener, mantengo un secreto que me intenta someter.
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